El comercio en el espacio público forma parte de la vida cotidiana de la ciudad y sostiene una parte importante de la economía urbana, al tiempo que constituye el medio de subsistencia de miles de familias. Contrario a muchos de los estigmas que existen sobre esta actividad, cumple una función económica, social y cultural y, a pesar de las precarias condiciones en las que se ejerce, contribuye al producto interno bruto del país.